ENFOQUES DE APRENDIZAJE EN LA
LECTOESCRITURA
GILBER CHURA QUISPE
Lic. en Educación, Lengua, Literatura y Comunicación
Intercultural
Gilberiuseduca20@gmail.com
Introducción
Existen
numerosas maneras de adquirir el aprendizaje, el cual tiene como principal agente,
al estudiante, ya que este puede asimilarlo de diferentes maneras o como
llamaremos “enfoques”. Una de las mayores referencias sobre la buena adquisición
del aprendizaje, recae en la comprensión lectora y producción escrita, sin
embargo, estas actividades se reflejan como un problema del país. Según los
resultados de las pruebas PISA en el año 2015, el Perú ocupa el puesto 63 con
un puntaje muy bajo (398), en comparación a Singapur (535) o Japón (516), en el
ámbito de comprensión lectora y es el penúltimo país latinoamericano entre los
9 participantes en esta evaluación, superando únicamente a República
Dominicana. A pesar de ello, mucho se culpa a la falta de lectura, pues se
afirma que el estudiante no lee y es la principal razón por la cual surge este
problema de lectura, no obstante, el problema no radica ahí, sino en cuánto
realmente aprende a partir de lo que lee. Es inevitable cuestionar cuánto se
lee en el país, ya que según una encuesta realizada el 2015 por la PUCP,
únicamente el 24.4% de peruanos lee una sola vez al mes y que solo el 15.5% de
peruanos lee de forma cotidiana.
Asimismo,
en el caso de la escritura en el país, la situación no es completamente
distinta al caso de lectura. Esto se debe a que según una evaluación realizada
el 2013 acerca de escritura en el 6to de primaria, el 63.6% de estudiantes se
encuentran en el nivel 2 de escritura, lo cual indica que el estudiante tiene
dificultades para la escritura, sin embargo, se encuentra en camino.
El
problema que aqueja a estas dos actividades, íntimamente ligadas al aprendizaje
de los estudiantes, es el enfoque que manejan en su proceso de adquisición del nuevo
conocimiento. Así como lo afirman Mercedes López y Ana López (2013)
“Son muchos los autores que
responsabilizan de los resultados del aprendizaje, no tanto al modo en que el
profesor presenta la información, sino al modo en que el alumno la adquiere,
procesa/codifica y recupera, es decir su enfoque de aprendizaje” (p.132).
El aprendizaje del estudiante está en él mismo, por lo tanto, el problema de la lectoescritura no recae en el docente, ni será él quien solucionará el problema, sino que es el mismo estudiante quin guiado por un enfoque de aprendizaje, conseguirá mejores resultados. Pero, ¿En qué consiste cada enfoque de aprendizaje?, ¿qué enfoque de aprendizaje debe optar seguir el estudiante? y ¿cómo influye este aprendizaje en la mejora de la lectoescritura?
Desarrollo
El
estudiante vive en un mundo donde existe una infinidad de conocimiento, sin
embargo, este requiere simplemente de algunos específicos para su ámbito
académico. Es por ello que para conocerlos acude a enfoques de aprendizaje.
Según Fasce (2007) sostiene que los principales autores que propusieron este
tema de enfoques de aprendizaje fueron “Entwistle (1981), Ramsdem (1992) y
Biggs (1993)” (p.7), y dichos enfoques son: Aprendizaje superficial, estratégico
y profundo.
El
enfoque de aprendizaje superficial aparece cuando el estudiante recurre a la
memorización de información, de tal forma que abarca únicamente el nivel
literal de la comprensión de su aprendizaje. No obstante, como sostiene Fasce
(2007) en el nivel superficial solo se requiere un nivel bajo de habilidad
cognitiva, lo cual perjudicaría el aprendizaje del estudiante en un entorno
mayor, frente a textos más complejos ya que no podría marcar una sinapsis entre
lo que ya conoció y lo que conocerá. Es decir, tendrá un bajo nivel de
“desarrollo actual”, el cual, según Vygotsky (1978), se concibe como la
solución independiente de problemas (citado en Rodríguez, p. 480). Tales
resultados son percibidos los problemas de lectoescritura.
Asimismo,
el estudiante, al no utilizar su habilidad cognitiva, tiende a imitar
irracionalmente la información que llega ante sus ojos, es decir el plano
literal. Sin embargo, no logra alcanzar el nivel inferencial ni el crítico, que
son los más complejos en cuanto a comprensión lectora. El estudiante se ha
convertido un mero receptor de información. Por lo tanto, su interés por la
escritura ha de ser menos transigente. Ortega y Hernández (2015) afirman que,
en un aprendizaje superficial, a los estudiantes no les interesa los logros de
la materia, no se ven comprometidos con el aprendizaje, es un hacer por hacer,
se entregan las actividades por obtener una calificación. Esto hace que los
resultados obtenidos en exámenes censales no sean fructíferos y su producción
escrita y comprensión oral esté entre los últimos lugares.
El
enfoque de aprendizaje profundo, según Fasce (2007), se caracteriza por
incorporar el análisis crítico de nuevas ideas, las cuales son integradas al
conocimiento previo sobre el tema favoreciendo con ello su comprensión y
retención en el largo plazo (p.7). En consecuencia, el estudiante podrá
utilizar los conocimientos adquiridos en situaciones de lectura y escritura. Este
aprendizaje es el apropiado para fomentar un estímulo que abarca más allá de
aprobar un curso o evaluación: un aprendizaje para la vida. Es decir,
utilizarlo en diferentes situaciones y entornos que le abrirán nuevas puertas,
incluso a nuevos conocimientos. Por ello, el docente debe ser el principal
impulsador de este enfoque, mediante estrategias y metodologías adecuadas. Él
también debe cumplir su rol en el aula, no como protagonista, sino como guía o
facilitador. Asimismo, Fasce (2007) indica que debe adoptar una conducta
andragógica en vez de pedagógica. Esta última es entendida solo como la
transmisión de información.
Por
otro lado, el tercer enfoque de aprendizaje está ligado al enfoque superficial
y este es conocido como el “aprendizaje estratégico”, que según Fasce (2007) es
una forma de estrategia de aprendizaje en la cual el estudiante busca todos los
medios para destacarse y obtener altas calificaciones (p.7). Sin embargo, a
pesar de ser gramaticalmente distinto al enfoque superficial, semánticamente
mantiene su esencia, ya que este enfoque también se caracteriza según Ortega,
Hernández y Ponce (2017) por tener una motivación extrínseca, teniendo como
principal estrategia de aprendizaje la memorización, obteniendo así
conocimientos sin significado e inconexos de poca utilidad (p. 3). Por lo
tanto, hay una relación entre ambos aprendizajes y esto repercute también en el
problema de lectoescritura, ya que el simple hecho de querer una alta
calificación puede llevar al estudiante a realizar actividades como el “plagio”,
lo cual no permite desarrollar la comprensión de textos ni la producción
escrita.
En
un ambiente académico, específicamente en el campo de la lectoescritura, donde
se sitúa el estudiante, existe una necesidad de aprobar alguna área académica
por lo cual el estudiante opta por el aprendizaje superficial o el estratégico,
sin embargo, es más importante que el protagonista del aprendizaje adopte el
enfoque profundo para que pueda abordar la información como parte de la vida,
asimismo poder utilizarlo en diversos contextos. A medida que el estudiante va
leyendo, adquiere nuevos conocimientos en vocabulario, rapidez lectora, interés
en el aprendizaje, investigación y mayor dominio de la sintaxis, herramientas
que por consecuencia podrá utilizar en el proceso de escritura. Cassany (1987)
sostiene que el código escrito es el conjunto de conocimientos abstractos sobre
una lengua escrita que tenemos almacenados en el cerebro, entonces, la manera
formal de adquirir estos conocimientos es la lectura, no obstante, si este
aprendizaje no es profundo, no permitirá desarrollar una mejor capacidad de escritura.
Para que un aprendizaje deje de ser superficial y se vuelva profundo, este debe ser significativo para el estudiante. Para Ausubel (citado en Sarmiento, p. 42) el aprendizaje y la memorización se pueden mejorar si estos se crean en un marco de referencias muy organizados, siendo el resultado de un almacenamiento sistemático y lógico de la información, en otras palabras, el estudiante debe relacionar los conocimientos que ya tiene con el nuevo. Esto es una consecuencia del aprendizaje profundo en el ámbito de la lectoescritura, debido a que entre más conoce el estudiante mejor escribe y mayor será su desempeño para entender textos complejos. Por eso, es preferible optar por un aprendizaje profundo y tratar de inmiscuirnos en la investigación para poder tener un sentido del lugar en que vivimos.
El
aprendizaje profundo contribuye a la mejora de la lectoescritura, porque entre
más significativo es el aprendizaje del estudiante, mayor posibilidad hay de
que este pueda unir sus conocimientos con los nuevos y ponerlos en práctica. Ortega
y Hernández (2015) señalan que el aprendizaje profundo parte de la experiencia
que vive el sujeto y no aprende de la experiencia de otro, sino de las propias
experiencias y a partir de esas le da el significado al mundo (p. 215). Entonces,
el aprendizaje profundo permite al estudiante entender la relación entre sus
conocimientos previos, es decir los textos que ya ha leído o los textos que ya
ha escrito con los nuevos aprendizajes por venir, es decir, si antes leía
cuentos, ahora puede leer novelas y si antes escribía oraciones, ahora puede
escribir un texto. Es así como funciona el aprendizaje profundo en la
lesctoescritura, ya que a medida que se va aprendiendo cosas nuevas, mayor debe
ser la valla de su aprendizaje y, en consecuencia, tendrá un mejor desarrollo
en el campo de la lectoescritura.
POR
EJEMPLO: Durante una sesión de clases en la I.E. Gerardo Arias Copaja,
estudiantes de EBR, leen y ven videos de cómo hacer un ensayo. Aparentemente
todos asimilaron el concepto de ensayo, las partes y pasos para realizarlo e
incluso leyeron diferentes ensayos para conocer más acerca del tema. Luego de
eso, los estudiantes deben redactar un ensayo acerca de la obra “Los Ríos
profundos”, el primer grupo de estudiantes, tras haber leído la obra,
decidieron practicar en casa aplicando lo aprendido; sin embargo, un segundo
grupo redactó algo simple y sencillo como creían conveniente para salvar su
calificación y finalmente estaban aquellos que optaron por hacer un plagio de
un ensayo encontrado en internet. Pasado algunos meses llega la invitación a la
I.E. acerca del concurso “Premio Nacional de Narrativa y Ensayo José María
Arguedas”, donde los estudiantes fueron partícipes y era de esperarse que el
primer grupo de estudiantes que aplicaba lo aprendido (enfoque profundo),
obtuvo mejores resultados que el grupo que hizo un trabajo sencillo (enfoque
superficial) y el grupo que mandó a hacer el trabajo (enfoque estratégico).
Conclusiones
Luego de
haber analizado el tema de enfoques de aprendizaje en la lectoescritura, se ha
llegado a las siguientes conclusiones:
- Los enfoques de aprendizaje planteados por Biggs permiten distinguir el tipo de aprendizaje que estamos teniendo los cuales pueden ser: el enfoque superficial, el cual únicamente permite el desarrollo del nivel literal en comprensión lectora y tiene muy poca influencia en la escritura; el enfoque estratégico, donde la influencia en la escritura y lectura es casi nula y el aprendizaje profundo que permite un mejor dominio del idioma y alcanzar al nivel literal, inferencial y crítico.
- El aprendizaje más recomendable es el profundo, ya que permite relacionar ideas que el estudiante con los nuevos aprendizajes y de esta manera darle sentido a los que se aprende para un período más largo.
- El
aprendizaje profundo contribuye a la mejora del problema de la lectoescritura
porque este brinda cualidades lingüísticas y cognitivas a largo plazo que
permiten al estudiante utilizarlas frente a una situación comunicativa textual
o lectura comprensiva.
Cassany, D. (1987). Describir el escribir. Barcelona:
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